Depende del tipo de asunto, pero normalmente basta con la documentación principal: cartas, contratos, nóminas, resoluciones, informes, facturas, notificaciones, escrituras o cualquier documento que ayude a entender bien qué ha pasado. Si no lo tienes todo, no pasa nada. Te diremos qué es lo imprescindible y qué conviene pedir o preparar para poder orientarte bien.